"Ongi Etorri"...... El Centro Vasco de General Las Heras les da la Bienvenida...!!!
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domingo, 9 de noviembre de 2014

50 años después...

Trascurre el último tercio del siglo XIX, muchos vascos llegan a Argentina tras varios meses surcando el Océano Atlántico. Han dejado atrás su madre patria, sus familias y amigos, sus costumbres cotidianas, empujados a zarpar rumbo a América con anhelos de bienestar económico, forzados por una situación socio-económica que les impide permanecer y alentados por familiares y amigos que desde el otro lado del océano entusiasman su espíritu con promesas de trabajo y prosperidad. Se van, pero para volver...

Arriban al Puerto de Buenos Aires (principalmente) donde seguramente un conocido los espera, les brindara alojamiento y algo de comer mientras se alistan para buscar empleo. Pero si bien la ciudad portuaria es próspera, es pequeña para albergar a tantos viajeros. Poco tarda en trascender que en un pueblo cercano hay posibilidades de conseguir trabajo en el campo, como cuidador de rebaños ovinos, o como peón en establecimientos ganaderos en constante expansión, así como también en explotaciones lecheras. No pasa muchos días, solo los suficientes para ubicarse, juntar el dinero suficiente y partir hacia el nuevo destino. Al llegar, si no cuentan con algún contacto, seguramente algún coterráneo si, y si aquel no tiene un puesto extra seguro conoce a alguien que requiere mano de obra.

Albergue y comida que en un principio pagaran con el trabajo es lo que necesitan de inmediato. Se trata de tareas rurales que exigen esfuerzo, dedicación, sacrificio, constancia y por sobre todo tolerar la soledad ya que lejos está la vida de campo de estos tiempos de la social convivencia que ofrecen los núcleos urbanos, por incipientes que estos sean. Más esto no atemoriza al vasco. su carácter, temperamento, resistencia física y destreza para las labores rurales lo hacen especialmente apto para el puesto y por sobre todas las cosas porque el vasco vino mentalizado en trabajar, si hasta trajo sus herramientas consigo. Y cualquier empleo será bienvenido y cualquier situación es mejor que la realidad de su Euskal Herria.

Así comienza el vasco con las faenas rurales a las cuales está acostumbrado desde chico. Muchos son jovencitos que con poca experiencia llevan en la sangre la cultura del trabajo. Y aunque la geografía es diferente, las extensiones son superlativas y los rebaños y rodeos más numerosos de lo que hubieran imaginado, se adaptan perfectamente, construyendo con el pasar de los tiempos una imagen que despierta en cualquier patrón ansias por contratar a un vasco, honrado y laborioso.

Parte de las ganancias sirven para saldar cuentas contraídas hasta poder autoabastecerse, parte se destina al ahorro y otra parte, el vasco la envía a sus familiares que esperan con ansias la ayuda económica de padres, hermanos, hijos y amigos.

A la par de la vida solitaria de campo, el gestante núcleo urbano va sufriendo cambios radicales, la llegada de cada vez más extranjeros, de diferentes nacionalidades, la nueva estación de ferrocarril y los primeros almacenes de Ramos Generales, y una vida social cada vez más desarrollada.

Los primeros vascos en llegar, experimentados ya, deciden unirse entre sí pero no son tantos y se requiere dinero para lo que buscan, así junto a los italianos forman en 1874 la Sociedad de Extranjeros de Socorros Mutuos que solo perduro por dos años.

Finalmente, con un número adecuado de vascos, los ya establecidos se agrupan en sociedad con el fin de ayudar a los recién llegados y entre si cada vez que uno lo necesitare. Forman así, la Asociación Española de Socorros Mutuos, que a pesar de su nombre estaba integrada casi en su totalidad por vascos. Esta institución funcionó hasta mediados del siglo XX y fue un icono de la vida socio-cultural del pueblo. 

Para aquel entonces ya había pasado una generación de hijos de vascos, nacidos en el país, una nueva realidad social, de sus familias, de sus anhelos y objetivos, la desaparición paulatina de aquellos vascos que vinieron para volver y nunca se fueron (la mayoría), fueron factores que ayudaron a disolver estas primeras instituciones vascas en los pueblos del interior, salvo excepciones.

Para mediados de 1900 el pueblo se preparaba para celebrar su centenario.

Corría el año 1964 y el pueblo cumpliría los 100 años desde su fundación, el 24 de Octubre de 1864.
Con tal motivo se preveía realizar un gran festejo por el centenario. En este sentido desde la Intendencia se convocó a un representante de cada institución local, con el fin de armar una Comisión Organizadora. Entre los integrantes de dicha comisión figuraban los vascos Oscar Apaolaza, representando a la Cooperativa Láctea “Denak Bat” y Raúl Ithurburu en representación del Rotary Club. En la primer reunión se crearon subcomisiones que se encargarían de diferentes tareas. Por ejemplo, el vasco Ithurburu, en aquellos momentos era asiduo patero de nuestro pueblo y así fue que estuvo encargado de lo referente a deportes, organizando una serie de competencias y torneos con todos los deportes practicados en aquel entonces. Tanto Oscar Apaolaza como Raúl Ithurburu formaban parte de la dirección de la Usina Láctea “Denak Bat”. Uno de esos días, charlando en la fábrica sobre la fiesta, llegaron a la conclusión de que sería muy oportuno que las principales colectividades de Las Heras tuvieran un fin de semana cada una para exponer su cultura en un ámbito festivo. Entusiasmados, en la siguiente reunión de la comisión organizadora plantearon su idea. A todos les pareció excelente, quedando programado un día para cada una de las colectividades más numerosas. El primer fin de semana los italianos, el segundo fin de semana los españoles y el tercero le correspondía a los Vascos. La fecha no pudo ser mejor, caía el Día de la Madre. Así, los vascos comenzaron a organizar su fiesta. La primer idea que surgió, considerando la fecha, fue celebrar a la madre. Para ello se buscó a la vasca más vieja de Las Heras, la que más hijos, nietos y bisnietos había tenido.
Para que a la fiesta no le faltara nada Oscar y Raúl visitaron el Instituto Euskal Etxea de Llavallol, donde las hermanas que los recibieron los derivaron con el Padre Pedro, un vasco de Hondarribia (Gipuzkoa) que trabajaba en el colegio y era el encargado de los festivales. Enseguida organizaron todo.
Finalmente llegó el día, el Euskal Etxea había traído un grupo de baile, se escuchaba música tradicional y se ofrecían comidas típicas. Una verdadera fiesta vasca. Ese día mientras caminaban junto al padre, este sugirió que cómo podía ser que habiendo tantos vascos en Las Heras, siendo su actual intendente un vasco (Elizondo), habiendo organizado semejante fiesta, no hubiese un Centro Vasco. Y fue entonces que surgió el Zazpirak Bat de General Las Heras. En el centenario del pueblo.
El nombre, “Zazpirak Bat” significa Las Siete en Una (Zazpi=Siete y Bat=Uno) haciendo referencia a los siete territorios históricos o provincias vascas formando una sola Nación.
Para la inauguración se organizó una gran comida en el Atlethic Sports Men Club, que en aquel entonces no contaba con el salón, aprovechando para el evento el gran patio trasero. Concurrieron todos los vascos de Las Heras y sus amigos. Y entre ellos estaban los vascos (oriundos) Larralde y Arruche.
El CV funcionó durante unos años, organizando una vez por año la cena de los vascos, celebrada para San Ignacio (patrono de los vascos). Eran reuniones amenas y muy vascas, con bailes y música típica en vivo. Pero con el tiempo todo se fue apagando hasta desaparecer.
La segunda etapa del CV de Las Heras es la actual. Que curiosamente nace para el Bicentenario de la Patria, en 2010. Fue allí, durante los festejos, que los vascos nos reagrupamos y todo comenzó a gestarse nuevamente. En este caso el mentor fue Luis Alberto Echegaray. Experimentando un gran crecimiento en estos últimos cuatro años.

Por ello el pasado 25 de octubre fue especial para los vascos de Las Heras, 150 años de historia del partido y 50 años del nacimiento del Zazpirak Bat.
 Como no podía ser de otra manera, el Centro Basko participo del desfile de instituciones con una caravana de autos antiguos.
Finalizado el acto oficial, la Taberna Baska ubicada en la histórica esquina de Lozano y Villa Mayor abrió sus puertas para ofrecer sus característicos Txistorra y Chorizo a la Sidra.


















 
 








lunes, 14 de julio de 2014

LA IKURRIÑA: 120 años después



La Ikurriña es la bandera de los vascos y fue diseñada por los hermanos Sabino y Luis Arana  e izada por primera vez,  en la inauguración  del primer Batzoki, en Bilbao,  un  día 14 de julio del año 1.894.  El encargado de hacerlo, fue Cariaco de Iturri, un antiguo carlista, que fue convencido por Sabino Arana de las nuevas ideas nacionalistas.

La anchura de las cruces era, según lo apuntaran los Arana: de veinticinco centímetros, es una bandera con fajas rojas exteriores de cuarenta centímetros cada una, otras dos verdes interiores de 10 centímetros y una blanca en el medio de veinte centímetros.

Hay muchas explicaciones sobre el origen y diseño de la bandera vasca (Ikurriña), pero la más sencilla es la siguiente: el rojo representa al Pueblo, el verde a las Leyes, y el blanco que está por encima de todo a Dios.

En principio la bandera fue solamente para Bizkaia (uno de la siete Territorios Históricos vascos) y así los dispusieron los hermanos Arana. Cabe destacar, que Sabino Arana fallecerá en el año 1.903, y que posteriormente en la Asamblea General del Partido Nacionalista Vasco,  (PNV),  la Ikurriña preside la misma. A esta altura, la ikurriña ya había sido adoptada por otro Herrialde vasco: Gipuzkoa.

Fueron estos los años de la expansión de la bandera vasca, que poco a poco fue adoptada en todos los Herrialdes vascos.

El primer gobierno vasco de José Antonio Aguirre y Lekube (1.936-1.937), reconocerá oficialmente la bandera vasca, junto al himno y el escudo. Cuando finaliza la guerra civil,  la Ikurriña será prohibida por el régimen franquista, y en consecuencia quien la enarbole correrá el peligro de ofrendar su vida, en esta acción patriótica.

En nuestra Patria Argentina, la Ikurriña ondeaba en una estancia de Maipú (Provincia de Buenos Aires), desde el año 1.903 junto a la bandera Argentina. Nuestras Casas vascas en la diáspora admiten la Ikurriña como única bandera vasca junto  a la enseña Argentina, en el convencimiento de que los vascos somos una Nación y tenemos derecho a nuestra autodeterminación.-

Es bueno recordar, que si bien científicamente los vascos habitan los Territorios Históricos desde hace más de 7.000 años, la Ikurriña solamente ondea en nuestra tierra vasca desde hace 120 años.  

La bandera vasca (Ikurriña), ha sido prohibida en diferentes oportunidades, como un intento de avasallar las señas particulares de nuestra Nación. Aún hoy, en el siglo XXI, amparándose en la “Ley de Símbolos”, el Gobierno central prohíbe que la Ikurriña flamee con libertad en las balconadas de los ayuntamientos y otras instituciones vascas. En tal sentido, como un homenaje, a todos aquellos que dieron su vida por la bandera vasca, nosotros debemos redoblar nuestros esfuerzos militantes, para garantizar  que nuestro pueblo-nación, pueda cristalizar sus derechos soberanos y así poder asegurar que nuestra bandera vasca, pueda flamear en cada lugar de nuestra Patria y de la diáspora, arropada por los vientos de libertad, que cruzan desde los tiempos, nuestra Patria, Euskal Herria.


Prof. César Arrondo
Observatorio de Naciones Sin Estado (ONSE)
Universidad Nacional de La Plata/Argentina

miércoles, 14 de mayo de 2014

Amerikanuak: Una realidad diferente de la emigración vasca.


Conocer un proceso en la historia de la emigración vasca que había permanecido oculto para el saber de muchos de los que nos preocupamos por la historia de nuestros antepasados y nos ocupamos de difundir todo lo que a ella respecta, nos ayuda a comprender mejor al vasco, su idiosincrasia, su personalidad y su naturaleza.

De eso se trató la visita a nuestro pueblo de Kepa Etchandy. El proceso emigratorio vasco hacia América es bien conocido, sus cusas, razones y circunstancias han sido varias pero bien estudiadas y documentadas. Por otra parte, lo que ocurrió aquí con aquellos vascos, no es más que la historia de nuestras familias, aquella que empezó con nuestros abuelos y bisabuelos al descender del barco y, en mayor o menor medida es bien conocida. Pero hay una realidad que nos es prácticamente ajena. Qué ocurrió con aquellos vascos que luego de prosperar en América decidieron regresar a su terruño, a reencontrarse con sus familias y costumbres?

Muy pocos se lo han preguntado, porque muy pocos casos se conocen ya que descendemos de los que aquí se quedaron (mayormente).

Kepa Etchandy conoce muy bien esta situación y ha recopilado muchas historias. Más de 30 años de carrera profesional en la fotografía, le permitieron recorrer prácticamente todo Euskal Herria, pero como Baionés, su especialidad es Iparralde. Y hoy en día, semejante trayectoria se traduce en un fondo fotográfico de más de 60.000 imágenes en las que ha retratado y capturado todos los aspectos histórico-culturales y geográficos de las tierras de Aitor.

Como buen vasco, tantos años de recorrer el su país y conocer gente, le permitieron lograr grandes amigos. Y uno de ellos es Roberto Landaburu, un argentino de estirpe vasca, que supo ver el talento y animar a aquel euskaldun a embarcarse en un proyecto muy interesante. Podemos decir que en realidad, fue el empujón que faltaba para finalizar de la mejor manera un trabajo de varios años. Así fue que con el lema “Beti Aurrera” de su amigo santafesino, “Amerikanuak” comenzó a tomar forma.

No obstante, no resultaría nada simple, puesto que cómo gran apasionado por lo vasco y destacado por su profesionalismo, Kepa necesitaba acompañar su trabajo fotográfico con un consecuente y no menos importante rigor histórico. Esto requería de muchas horas de investigación. Pero tampoco estuvo sólo en esta etapa, otros amigos colaboraron con él y así, las historias fueron resurgiendo de los arcones de las familias que las guardaban en su memoria.

“Amerikanuak” relata de manera visual y descriptiva cómo fue el retorno de aquellos vascos que durante los diferentes proceso migratorios partieron de Euskal Herria hacia América y luego de prosperar económica y socialmente (tras varios años de sacrificio y arduo trabajo sumados el ingenio y la suerte), deciden volver a su patria. Pero principalmente, el trabajo se centra en aquellos casos en que la situación económica fue destacable. Recordemos que la gran mayoría de esos Amerikanuak llegaron al puerto con lo puesto y algunas herramientas de trabajo, proviniendo principalmente de familias de agricultores, de vida rural en el caserío familiar. Muchos siendo jóvenes o apenas niños con toda su vida por delante. Y al volver a su caserío convertidos en hombres y con una buena posición económica, ara de esperarse que algo en sus formas de vida y principalmente la de sus familias, cambiara radicalmente.

Es realmente sorprendente escuchar los relatos a tantas historias que hasta ahora, muchos de nosotros desconocíamos. Y aunque Kepa Etchandy, como vasco humilde, no quiera reconocerlo, sabe captar la atención de quien tiene la oportunidad de escucharlo.

Así fue que el pasado martes 13 de Mayo tuvimos el agrado de recibirlo en el Centro Basko “Zazpirak Bat” de General Las Heras, conocerlo personalmente así como disfrutar de un vasco, instruido, apasionado por la historia de su pueblo, así como también por la actualidad. Y es que aquí tenemos ansias de saber, de aprender, y poder contar con la compañía de un vasco de ley en nuestra casa es algo que no se da todos los días y una oportunidad que no hay que desperdiciar.
Kepa se había mostrado interesado en recorrer el Cementerio Municipal y la razón es el gran número de familias vascas que allí se encuentran. Recorriendo los diferentes pacillos de a uno iban apareciendo los Apellidos, en su gran mayoría originarios de Iparralde, Etchart, Etcheverry, Horsouripe, Chutchurru, Echenique, Telleria, Erramouspe, Saldubehere, Eyerabide, Issouribehere, Etchague, etc, etc. Esto llamó mucho la atención de Kepa quien se sorprendió ante la gran cantidad y variedad de Apellidos de dicha región. En cada caso nos fue explicando el significado de cada uno de ellos, resaltando los casos en los que habían sido modificados en alguna de sus letras componentes o incluso en el orden de las palabras que los conforman alterando de esta manera su etimología. Una de las cosas que más lo sorprendió fue encontrarse con apellidos que ya no existen en Iparralde.
Ya por la tarde y finalizada la visita al Cementerio Municipal, nos dirigimos a la Taberna Baska donde se desarrollaría la reunión.
Tres horas que parecieron treinta minutos en los que el público presente permaneció inmóvil, atento a lo que el invitado relataba.

Como es nuestra costumbre, inauguramos la reunión honrando al público presente con un Aurresku a cargo de los Dantzaris del “Iturri Zaharreko Ur Berria” que luego interpretó una serie de danzas típicas para dar paso a la presentación oficial del libro.

Sinceramente les recomendamos este trabajo bibliográfico que abre las puertas a una realidad diferente del proceso migratorio. Un aporte más que importante para los interesados en la historia del pueblo vasco. Hay cientos de historias similares por ser contadas y compartidas, tanto en Hegoalde como en Iparralde. Muchos de sus protagonistas, fueron hombres reconocidos en America que dejaron una impronta importante. Por ejemplo, Don Pedro Luro, fundador de Mar del Plata o Alfredo Fortabat. Un trabajo de investigación que sería fundamental estuviese presente en cada Euskal Etxe.

Agradecemos especialmente a Kepa Etchandy por compartir sus conocimientos, por tomarse un tiempo para visitar nuestro pueblo y por su cordialidad para con nosotros. También felicitamos a Roberto Landaburu por animarse y convencerlo de hacer público su trabajo y a César Arrondo por el trabajo de coordinación y gestión para que muchos pudieran complacerse con la presencia de Kepa Etchandy en Argentina.

 
  De recorrida por el Cementerio Kepa nos explica el origen geográfico de los diferentes Apellidos
 En la Taberna Baska un gran número de personas se hizo presente
 Presentación del evento por parte del Lendakari Echegaray
 Aurresku de Honor
 Mientras todo transcurría se podrían disfrutar las postales retratadas por Etchandy en sus viajes
 Los Dantzaris en acción
 
 
 Arku Dantza
 
 Kepa Etchandy
 
 
 
 
 

Contamos con la presencia de Daniel Sancholuz, Lendakari del CV Denak Bat de Cañuelas

Zorionak eta Beti Aurrera Kepa!!!
 

Centro Basko - Zazpirak Bat
General las Heras
Buenos Aires - Argentina
 
 

 

 

 
 
 

 

martes, 25 de junio de 2013

José Ramón de Luzárraga


Investigando por el día de la Gente de Mar (25 de Junio) nos encontramos con José Ramón de Luzárraga. La curiosidad por saber quien fue,  nos llevó a encontrar la interesante hitoria de este Euskal Arrantzale (pescador vasco), Bizkaino horiundo de Mundaka. Transcribimos a continuación un artículo del año 1878.

RECUERDO VIZCAINO

El héroe de Izaro

Artículo que fue publicado el 1878 en el periódico defensor de los fueros La Paz.


Con este renombre es conocido y saludado desde la tarde del Sábado Santo en los puertos del litoral, y muy especialmente en Bermeo. Y en Mundaca, el intrépido marinero del cabildo de pescadores de Mundaca, José Ramón de Luzárraga.
Acabamos de escribir su nombre y no podemos ocultar la satisfacción, más aún, el noble orgullo que sentimos al estanipar ese nombre de un verdadero héroe.
Luzárraga es un hombre próximo á los cincuenta años de edad, de buena talla, de organismo vigoroso, de tostado rostro y mano encallecida; franco y valiente como todo hombre de mar, y dotado la vez de un corazón que sabe sentir y responder á las grandes y sublimes inspiraciones del heroísmo. Acostumbrado al peligro y á correr toda clase de riesgos, guiado siempre por los más nobles impulsos, acaba de demostrar rasgos de valor y de caridad sublime, dignos, más que de elogio; de profunda admiración.
En aquella triste y angustiosa tarde del Sábado Santo, cuando los pescadores del Cantábrico zozobraban en sus lanchas y caían á centenares al fondo del mar; cuando éste enviaba hacia la playa entre sus olas los despojos del siniestro, como señales de su terrible triunfo, de su temido poder y de su bárbaro dominio; en los momentos en que centenares de familias corrían desoladas, llamando entre congojas y sollozos con los alaridos del dolor á los padres, á los esposos y los hijos que salieron al mar para no volver; en aquellos terribles instantes en que la costa del Cantábrico, azotada por la galerna, presenciaba el naufragio de tantos seres queridos, el marinero mundaqués, José Ramón de Luzárraga, debió sentir en su corazón algún impulso extraordinario que removía sus sentimientos y respondiendo con presteza á la voz de la caridad que le llamaba, no vaciló un instante en ofrecer su vida, aceptando desde luego, con la generosidad de los héroes, aquella misión que el peligro y el sacrificio le imponían. A cuatro millas de la isla de Izaro luchaban en vano por defender su vida unos cuantos infelices pescadores que por momentos se iban entregando á In implacable furia del terrible elemento que había de sepultarlos en sus abismos; el valiente patrón D. Rafael de Goyenechea acudió presuroso con su laucha á salvar á los náufragos; pero la fortuna había de serle adversa, y un golpe de mar hizo zozobrar la lancha de aquél valiente; de los ocho hombres que la tripulaban sólo tres pudieron salir á flote, y agarrados á la embarcación que, quilla arriba, era juguete de las olas, pudieron sostenerse algún tiempo pidiendo socorro.
A los gritos de aquellos tres infelices intentó acercarse otra lancha, pero temiendo que el inminente riesgo que le esperaba sirviese tan sólo para aumentar el número de las víctimas, se retiró con el sentimiento de no poder salvar á los que quedaban en la situación más angustiosa, La Providencia, queriendo sin duda premiar el acto humanitario que intentaron realizar aquellos tres infelices que quedaban desamparados, hizo que en aquel momento se presentase en aquel terrible teatro de angustia y de dolor, la lancha mundaquesa que mandaba el intrépido Luzárraga.
Desde el primer momento comprendió éste que el peligro era inminente; pero las voces de socorro de aquellos tres náufragos, resonando en el corazón de Luzárraga, debieron ser para él como la voz de un mandato superior, al cual no debían negarse los sentimientos de su caridad; Luzárraga dudó un momento, vaciló un instante, no ciertamente por su propia suerte, ni siquiera por la de los seis hijos cuyo recuerdo debió atormentarle quizá, sino por la actitud de la gente que tripulaba su lancha.
En tan terribles instantes y comprendiendo que no bastaba ya el valor, sino que era preciso elevarse hasta el heroísmo, sobrepónese de repente I toda duda, y dirigiéndose á los tripulantes de su lancha, que tenían fijos en él sus ojos, como si temieran una resolución, les habló de esta manera: «Ea, aquí se nos .presenta una ocasión de probar nuestra caridad y de llevar á cabo un acto verdaderamente sublime; esos infelices se ahogan si nosotros no les socorremos, por querer prestar auxilio á otros desgraciados que han sucumbido ya, se encuentran ellos en ese último trance. ¿Qué hacemos? Hay momentos en que el hombre no debe mirar por su vida; si el cielo quiere que tos salvemos, habremos alcanzado un triunfo que nos servirá de consuelo durante te toda nuestra existencia, y si perecemos por salvarlos, encontraremos la muerte de los mártires, que siempre tienen premio en la otra vida. ¿Qué contestáis? »
Animada la tripulación por la actitud decidida y resuelta del patrón Luzárraga, respondió inmediatamente  a su excitación moviendo los remos para ir adelante.
Satisfecho Luzárraga por mandar aquel puñado de valientes, hizo rumbo en seguida hacia los tres náufragos, y despreciando valerosamente el peligro, consiguió, después de una lucha azarosa y verdaderamente titánica, llegar hasta el punto de más riesgo; continuó luchando con la furia de la galerna y con la bravura del mar, y haciéndose al fin superior á los elementos, consiguió arrebatarles su presa y recoger en su lancha aquellos tres infelices, que exánimes por los prolongados esfuerzos con que se habían defendido hasta entonces, no podían articular siquiera una palabra, haciendo temer por un instante á sus salvadores que quizá hubieran sido perdidos sus esfuerzos.
Abandona Luzárraga el sitio del peligro, y como aún distaba bastante del puerto, comienza á desnudarse de sus ropas; la tripulación sigue el ejemplo de su patrón y despréndese también de las suyas, y patrón y remeros prestan abrigo y solícitos cuidados á los infelices náufragos que acababan de salvar, á fin de poder conservar sus vidas hasta llegar al puerto.
Realizado este último deseo, el pueblo en masa se adelanta a los infelices náufragos y á sus heroicos salvadores, y entre lamentos de dolor y sollozos de consuelo, que á la vez se confundían y se mezclaban en aquel instante, todos se prestan á prodigar auxilios á los náufragos y cordiales y entusiastas parabienes á sus heroicos salvadores.
Entre tanto Luzárraga salta á tierra, hácese cargo de los tres infelices y los conduce á su propia casa, completando de esta manera el sublime acto de caridad que había comenzado.
Tal es, hecha á grandes rasgos, la historia de esa heroica hazaña llevada á cabo por el patrón Luzárraga en la tarde del Sábado Santo.
AI manifestar el nombre de ese héroe, llamamos la atención del
Gobierno para que se apresure premiar los rasgos sublimes de su intrepidez, de su bravura y de su caridad.


 
Vista general de Mundaka, tomada del camino de Gernika


 
Mundaka, Bizkaia


Isla de Izaro vista desde Mundaka

José Ramón de Luzárraga

"La Galerna" - 1913 - Aurelio Arteta y Errasti
(Bilbao, Bizkaia 1879 - Mexico 1940)
Museo de Bellas Artes de Bilbao


Una galerna es un temporal súbito y violento con fuertes ráfagas de viento del oeste al noroeste que suele azotar el mar Cantábrico y el Golfo de Vizcaya, y sus costas, por lo general en la primavera y el otoño. Su nombre procede del francés galerne y éste del bretón gwalarn, palabra que designa este viento del noroeste. Aparecen en días calurosos y apacibles en los que la llegada de un frente frío viene acompañado de un cambio brusco en la dirección e intensidad del viento, que puede llegar a superar los 100 km/h. El cielo se oscurece y se produce un fuerte descenso de temperatura, de hasta 12°C en 20 minutos, un descenso rápido de la presión atmosférica y un aumento de la humedad que roza el 100%.

La Galerna de 1878 que se describe en el artículo superior es una de las más famosas de la historia. Denominada “Galerna del sábado de Gloria” , se denomina de esta manera por haber coincidido con la celebración del último día de Semana Santa, el 20 de Abril de 1878. Provocó la muerte de más de 300 marinos, 132 cántabros y 190 vascos.

Nenya del Blog FPJ analiza el cuadro de Arteta que presede estas lineas:


Hace ya casi treinta años”, escribe el inefable Pérez Reverte, ”aprendí cantidad de cosas sobre los hombres, sobre el mar y sobre la vida. Una vez, en mitad de un temporal gris y asesino, estuve con Paco el Piloto en la bocana del puerto junto a un grupo de mujeres y hombres vestidos de negro, viendo cómo los pequeños y desvalidos pesqueros intentaban poco a poco, entre olas de diez metros, ganar el abrigo del rompeolas.

 Los divisábamos a lo lejos, vacilantes y minúsculos, tan frágiles entre montañas de agua y rociones de espuma, avanzando a duras penas con el estertor de sus motores a poca máquina. Se había perdido uno, y cuando un pesquero se pierde no se va un hombre, sino que desaparecen juntos el hijo, el marido, el hermano y los cuñados. Por eso las mujeres enlutadas, los viejos y los críos estaban allí mirándolos venir, en silencio, intentando adivinar cuál faltaba. Entonces el Piloto, que estaba a mi lado con la colilla a un lado de la boca, las miró de reojo y, discretamente, casi con embarazo, se quitó la gorra. Por respeto.”

Me quedé un buen rato mirando el cuadro con el zumbido de las palabras de Reverte y de mis propios recuerdos en la cabeza... se está hundiendo un barco, y con él un hombre, pero en el lienzo de Arteta también se hunde algo más: un hijo para el viejo de rojo, un marido para la mujer, un padre para el bebé, un amigo para el hombre de blanco y un hermano para el muchacho. En cada una de sus caras se dibuja un drama íntimo y diferenciado: la mirada del viejo es resignada, dolorosamente consciente. Sabe lo que va a pasar, entre otras cosas porque lleva siglos pasando ininterrumpidamente: el mar se tragará a su hijo, como se ha tragado ya a otros tantos otros. Frente a la lucidez del viejo, la dolorosa incredulidad del muchacho y su gesto impotente, “esto no puede estar pasando”, tan propio de la gente joven. Pero sin duda, la mujer es en mi opinión, la más terrible de todas las figuras: el odio frío y soterrado que desprenden sus pupilas vacías es paralizante. Si existiera un puñal capaz de clavarse en las entrañas del mar y secarlo de golpe, sin duda saldría de los ojos de esa viuda reciente, de esa hembra lívida e implacable. En el bebé combaten, como es habitual, el miedo y la curiosidad. Y el hombre de blanco, un arrantzale como el que se hunde al otro lado del lienzo, aprieta los dientes y se fuma un pitillo. A ver qué otra cosa puede hacer.


Finalizamos este nutrido post con un poema de Rafael Sánchez Ortega 

Boga Boga, marinero
la galerna está al llegar,
rema presto y fuerte avanza
surca el agua y nada más.

No repares en los cielos,
ni en las nubes al pasar,
ni siquiera en las gaviotas
que a la costa ya se van.

Boga boga, marinero
pues la barra cerca está,
ya nos quedan unos largos,
son muy pocos ya verás.

No hagas caso de la lluvia
del salitre ni del mar,
boga boga sin descanso
sin temer la adversidad.

Boga boga, marinero,
hoy no es tiempo de llorar,
piensa sólo en tu familia
en tus hijos y en su pan.

Ellos tienen en tus manos
una lucha por librar,
boga boga por sus sueños
y con ellos soñarás.

Boga boga, marinero,
aunque ruja el temporal,
la tormenta tan temida
por Liñera suena ya.

Son dos largos solamente,
los que quedan por librar,
dos decenas de paladas
entre lágrimas y sal.

Boga boga, marinero,
rema fuerte y sin cesar,
haz que griten los toletes
con su canto sin igual.

Que enmudezcan las sirenas
con tu boga sin pausar,
y se animen los delfines
y te lleven al Peral.

Boga boga, marinero
y suspira pues ya estás,
la trainera está cruzando
esa barra tan fatal.

...Y después de tanto esfuerzo,
atrás dejas el canal,
y al llegar a la Barquera
una Salve rezarás.

"...Boga boga, marinero.
nunca dejes de bogar,
ni en la vida ni en los mares
y a buen puerto llegarás..."
                                    

Centro Basko - Zazpirak Bat
General las Heras
Buenos Aires - Argentina